sábado, 2 de enero de 2010

Y, por fin, Sus Majestades

Vamos llegando al final de las Fiestas Navideñas. Pasaron Nochebuena y Navidad con sus villancicos, la Nochevieja de campanadas y uvas, y recien estrenado el año, por fin se acercan...ya vienen de camino. En los Belenes, ya los han acercado más al portal. Pronto estarán aquí los Magos de Oriente .

Llegadas estas fechas, recuerdo cuando durante años fuí parte del séquito a pie de Su Majestad el Rey Baltasar. Se amontonan los recuerdos de cada instante, cada momento vivido la noche del cinco de Enero en que, como una estela, la Cabalgata de la Ilusión atravesaba la ciudad de parte a parte.

Lo primero era llegar a aquel pabellón, lugar mágico para todos nosotros, donde se alzaban las más de treinta carrozas, decoradas con vivos colores.

En una zona destinada a tal efecto, se disponían en percheros los ropajes -correspondían a cada beduino un blusón, un pantalón bombacho, una capa y un turbante- bien planchados y ordenados por colores. Rojos,verdes, azules (único color que no vestí) y amarillos, según el séquito de que se tratase.

Varios años después, también llevaron beduinos a pie las carrozas de La Estrella de la Ilusión y las del Mago de la Fantasía y el Gran Visir a los que, precisamente por este ir precedidos de pajes beduinos, el público confundía muchas veces con alguno de los Reyes Magos.

















Portábamos, unos abanicos multicolores que, sustentados sobre unos palos, movíamos al ritmo de la música de la banda que acompañaba la carroza. Siempre los más avispados, se apresuraban a coger los que tenían el palo redondo, pues los que lo tenían cuadrado, se iban clavando en el hombro. Por éso los beduinos que habían salido más de un año y lo sabían, solían protegerse con hombreras.

Una vez ataviados al modo beduino según el Ateneo, pasábamos al maquillaje, que debo decir mejoró con el tiempo, y si bien en una primera época, fué el séquito de Baltasar el único en llevar pajes negros, rápidamente todos los séquitos quisieron seguirles.
En cuanto a número, si a punto estuvieron de desaparecer de la Cabalgata de Reyes en los años setenta, en la actualidad los beduinos son ya unos seiscientos si no más, distribuidos entre los tres Reyes, la Estrella de la Ilusión, el Gran Visir y el Mago de la Fantasía.

Estando ya todos los beduinos preparados, llegaba el momento de la Coronación.

A un estrado preparado en el exterior-donde aguardaban miles de niños- para tal efecto, llegaban los Tres Monarcas ataviados con sus brillantes ropajes. El griterío se multiplicaba cuando los veían aparecer.

Recuerdo especialmente el año 92 en que la Cabalgata cumplía setenta y cinco años de vida. La Coronación tuvo lugar a los pies de la Torre del Oro , donde esa mañana se había izado la bandera blanca con las tres coronas. Seguidamente, tanto Sus Majestades con sus respectivos séquitos de beduinos , como la Estrella de la Ilusión dimos un paseo por el río en un catamarán. Fué algo espectacular e inolvidable.

Se acerca la hora. Las carrozas, repletas todas de caramelos -el primer puñado siempre hacia el cielo- el ritmo y el sonido de las cornetas y tambores, cuyos músicos, auténticos soldaditos de plomo vivientes llegando al pabellón, presagiaban la incipiente salida de la comitiva.
Llega el momento. Una voz dice:

Puede salir la Estrella de la Ilusión".

Por el camino iban vaciándose los zurrones que salieron repletos de caramelos, globos y juguetes diminutos. Pero para tan largo recorrido, contaba siempre con ayudantes que volvían a llenar de golosinas aquellos zurrones blancos que llevaba atravesados a modo de bandolera.

Destellos de flashes de tantos momentos........tantas calles recorridas...calles estrechas y amplias avenidas.El centro, Triana, La Macarena ......
Madres que ponían en mis brazos a sus pequeños para hacerles una fotografía (aunque a algunos por sus reacciones parecía no hacerles muy felices la idea), tirones de la capa de no sabías quién, que te impedían caminar, gritos, aquellas cartas interminables pidiendo todos los juguetes del mundo que aún conservo.................

Cada año, ya una vez en mi sitio antes de salir la comitiva, me volvía hacia atrás y allí arriba, majestuoso en su trono, estaba el Rey Baltasar con sus ricas vestiduras y su corona dando luces. Le miraba pensando qué sentiría en aquellos momentos, pero su rostro era todo felicidad.


La Cabalgata de Reyes Magos, ese cortejo efímero creado por "Jacinto Ilusión", y que con tanto empeño mantuvo "Pepito Caramelo", continúa y seguirá haciéndolo
sin importar qué tiempo haga-recuerdo algún año bajo la lluvia, niños bajando de las carrozas - pasando como una estela en la noche sevillana de cada cinco de Enero .Ya queda menos, ya se acerca..........

5 comentarios:

sevillana dijo...

Que buenos años aquellos en los que nos pintábamos de negro y salíamos por las calles para anunciar que Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente estaban paseando por Sevilla y que de caramelos no habremos repartido tambien.
Saludos

Talibán Sevillista dijo...

Yo tengo la enorme suerte de seguir emocionandome con la llegada de SSMM los Magos de Oriente.
Debio ser muy emocionante pertenecer al sequito de la ilusion.
Felicidades por el post
Felices reyes

RaMonStones dijo...

Que sus MAjestades te traigan todo aquello que mas deseas!! gran post querida amiga!!
Caminito de Belen!!
un abrazo!

Carlos Romero dijo...

A mí me pasa igual que al Talibán, con el paso de los años no deja de emocionarme la llegada de sus Majestades.

Muy bonito post, seguiría leyendo un buen rato más, pero se ha acabado :(

PD.- Por cierto, ¿se han pasado ya a votar esos magníficos logotipos?

Puerta 15 dijo...

@ Querida sevillana, el maquillaje mejoró con los años. Recuerdo al principio lo que costaba quitarlo, y algunos volvían a casa que era para verlos.....
Y lo mejor, cuando nos encontrábamos gente que realmente era de color viendo la cabalgata :)
Qué recuerdos..........

@ Querido Talibán,sí que lo fué, creo que es de las mejores cosas que he hecho en mi vida.Al acabar la cabalgata, los Reyes iban a visitar los niños de algún hospital con algunos beduinos. Yo nunca fui, pero dicen que éso sí que era emocionante.

@ Te deseo lo mismo Ramón. Ya les diré a Sus Majestades que se porten bien contigo. :)

@ D. Carlos,me alegro que haya disfrutado con el post. Yo también hubiera seguido escribiendo pero no quería pasarme.

A los tres últimos comentaristas:

A ver, enviarme vuestras cartas,a ver qué podemos hacer. A lo mejor todavía Su Majestad se acuerda de mí :)